La palabra Corpus significa la solemnidad del Cuerpo de Cristo, que, tras morir en la Cruz, resucitó en cuerpo y alma. El Corpus Christi es una fiesta que se celebra desde el 8 de septiembre del año 1264, extendiéndose a toda la Iglesia gracias a una Bula concedida por el Papa Urbano IV, fijándose la celebración de dicho festejo para el jueves siguiente a la octava semana de Pentecostés.
En Andalucía el Corpus arraigó en nuestras tierras con una nota y un talante típicamente festivo, motivo por el cual las calles se adornan y engalanan esperando el paso del Santísimo Cuerpo de Cristo Resucitado.
Si hablamos de Arriate hemos de destacar un dato importante: es el único pueblo del mundo que tiene el privilegio de celebrar el Corpus Christi dos veces al año. Fue en el año 1920 cuando los arriateños piden el restablecimiento de la celebración del Corpus, en un escrito dirigido al entonces Alcalde de la Villa, ya que durante los años 1918 y 1919 el Corpus fue suspendido con motivo de la Guerra.
Por una Bula del año 1769, el Papa Clemente XIV concede a la localidad arriateña el privilegio de celebrar un segundo Corpus en Arriate el día 29 de junio, coincidiendo con las fiestas locales de San Pedro. El motivo de esta concesión se explica con el hecho de que la celebración del primer Corpus coincidía con la emigración a las Campiñas de Sevilla y Jerez, por lo cual numerosos arriateños, padres de familia, se encontraban ausentes. La fiesta de Jesús Sacramentado tenía un carácter familiar importante en la época, por tanto, si los padres se encontraban en la Campiña, la procesión sólo contaba con la presencia de ancianos y niños, ya que las mujeres, en tiempos antiguos, no tenían participación en este tipo de actos. Así se concede la Bula, que permite una segunda celebración del Corpus en Arriate, pudiendo asistir todos los arriateños que volvían al pueblo para la fiesta local.
Actualmente podemos decir muchas cosas de nuestro Corpus, aunque se conserva el mayor privilegio; seguimos celebrando dos procesiones con Jesús Sacramentado. La primera acontece un domingo (el más cercano en el tiempo al jueves día 10 de junio), por la tarde, tras la celebración de la Santa Eucaristía. En dicha procesión los niños y niñas que han recibido su Primera Comunión en ese año se vuelven a poner sus vestidos para acompañar al Santísimo por las calles del pueblo. Los arriateños y arriateñas adornan las calles por las cuales pasará el Cuerpo de Cristo, poniendo altares con flores e imágenes Santas. En dichos altares se paran los niños y arrojan pétalos de rosa sobre ellos, mientras la Banda Municipal de Música y la de Cornetas y Tambores de Nuestra Señora del Rosario abren paso y engalanan, aún más, la procesión.
En esta primera estación penitencial, nuestro sacerdote, don Antonio Jesús Carrasco Botello, porta el Santísimo y éste es llevado bajo palio por hombres pertenecientes a la Hermandad. Señalaremos que hace unos años se creó la Hermandad del Santísimo Sacramento, cuyo Mayordomo es don Manuel Clotet Gamarro.
La segunda salida se realiza el 29 de junio (San Pedro y San Pablo Apóstoles), con motivo de las fiestas locales. Ahora no son los niños de Comunión quienes acompañan al Santísimo, sino las Damas de Honor y Damas Infantiles que han sido elegidas con motivo de las Fiestas y Feria de San Pedro. En un trono, adornado por manos de mujeres expertas en colocar las flores de los más lindos colores, el Santísimo se alza para volver a pasar por las calles de un pueblo que, arraigado en sus tradiciones, vuelve a preparar altares en las calles del recorrido. Como en la anterior procesión, las autoridades y representantes de las diferentes Hermandades, Cofradías y Asociaciones del pueblo, acompañan también al Cuerpo de Cristo Sacramentado. Se oyen cánticos de las personas que acompañan al Santísimo y los niños, curiosos, esperan poder ver pasar la procesión con un grupo de amigos.
Este año un hecho nuevo se ha producido; en uno de los altares, situado cerca de la iglesia, se ha colocado una imagen que lleva desde antaño entre los muros de nuestra iglesia: el Santísimo Corazón de Jesús. Para muchos de los que éramos niños la primera vez que entramos al Templo y vimos esta imagen, nos ha traído muchos recuerdos de la infancia, viendo dicho Santo en las calles de nuestro pueblo, adornado por flores y esperando el paso del Santísimo, que se detiene frente a él para proseguir, posteriormente, su camino.
Finalmente, me vais a permitir que os escriba unas letras, ya no desde el marco histórico ni descriptivo de esta fiesta, sino desde el personal.
Cuando el calor ya empieza a palparse y las tardes conceden un poco más de tiempo antes de que el sol se oculte tras las montañas que rodean este valle, esperamos ver salir, una vez más, el Corpus Christi de Arriate. Son muchos los vecinos que han estado trabajando en la preparación de altares; siendo yo una niña recuerdo con añoranza cuando ayudaba a mi abuela y sus vecinas a preparar el altar de la calle la Fuente. La imaginación de los arriateños no tiene límites.
Sale el Santísimo por las puertas de nuestra iglesia, al son del Himno Nacional, interpretado por nuestras bandas; es época estival, el trigo dorado ya reluce en los campos y se palpa en el aire, de olor a flores, que estamos de Fiesta.
Recorrido por las calles de este pueblo, paradas en los altares donde el Santísimo descansa para seguir con su itinerario; ¿recuerdas cuando siendo niño viste por primera vez el Corpus de Arriate?
Se va terminando el recorrido y algunas estrellas ya cubren el firmamento; la procesión llega a su fin. Volvemos a despedirnos de otra de nuestras tradiciones, esas que forman parte de nuestra particular forma de ser.
Muchos de aquellos que se fueron dejaron un importante legado a los que hoy tenemos que seguir trabajando por nuestras tradiciones, por nuestra cultura, por esas costumbres que forman la vida de un pueblo, y no hablo de la Historia propiamente dicha, sino de la historia de sus gentes, de la intrahistoria, que hace posible el que una sociedad tenga un pasado que contar, un presente que vivir y las llaves para un futuro.
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Artículo de Cristina Badillo Serrano publicado en el número 27 de la revista La Serranía en julio-agosto de 2004.