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Grupo de Teatro Independiente “Las Nenas”

En Arriate surgen nuevas ilusiones y proyectos culturales como es este grupo de teatro formado por ocho mujeres, de entre cuarenta y ocho y setenta años que, a pesar de las circunstancias, han querido llevar a cabo un sueño que, a veces, no es fácil. Lo integran Concha López, Paqui López, Ana Ramírez, Paqui Córdoba, Concepción Marín, Maruja Badillo y Carmen Campos, dirigidas por una de su componentes: Paqui Castaño, quien además realiza la función de guionista.

Integrantes del grupo de teatro Las Nenas

Integrantes del grupo de teatro "Las Nenas"

La iniciativa surge cuando la Escuela de Adultos celebra una cena navideña y aparecen Concha López (vestida de reina mora) y Concepción Marín (como caballero andante), para interpretar el poema de “La Reina Mora”. Luego, diciendo que van a quitarse el disfraz, se marchan para aparecer, sorprendentemente, disfrazadas de mujer embarazada y de marido de ésta. La espontaneidad y la gracia de ambas mujeres llaman la atención de todos los presentes, pero especialmente Paqui Castaño piensa en ellas como futuras artistas de teatro, para llevar a cabo el sueño que, hoy día, están materializando. Concha López, disfrazada de embarazada, se pone de parto en la cena, y varias compañeras, entre ellas Paqui Castaño, la asisten, a la vez que Concepción Marín vuelve a disfrazarse para ser esta vez el médico que traerá al mundo al hijo de Concha. Sin duda alguna, fue una actuación cargada de humor, la cual tuve la suerte de grabar en vídeo durante aquella cena, que sería el comienzo de la idea de Paqui: poner en marcha un grupo de teatro.

Una tarde, Paqui comenta a Concha López la idea del teatro, quien ilusionada acepta la propuesta, haciéndola partícipe a las demás integrantes del grupo, que se unen a la idea.

Comenzaron con el teatro en noviembre del pasado 2003, con una obra llamada “Las catetas y las raperas”; para Navidades del mismo año pusieron en escena “Las Vecinas”; y lo último que han realizado fue para Carnavales, con “Pelea de canasteras”, una charanga familiar. Posteriormente comenzaron a trabajar en otro nuevo proyecto, llamado “La Boda”, previsto para final de este curso lectivo. Aunque el grupo de Teatro es independiente, ponen en práctica todos sus teatros en la Escuela de Adultos, dado que la mayoría de ellas pertenecen a este Centro Educativo, aunque también hacen interpretaciones fuera de ésta.

En “La Boda” se cuenta la historia de varios personajes de pueblo que viven en la ciudad, pero regresan a su tierra para acudir a una “matanza de cerdos” que se desarrolla en casa de la tía de una madre soltera. Cuando la joven decide regresar a la ciudad donde vive, la tía le pide que la lleve con ella, dejando solo a su marido en el pueblo, ya que quiere salir de la rutina y realizarse. Una vez en la ciudad se desarrolla la trama de esta historia que, con humor y dinamismo, nos narra un hecho amoroso bastante peculiar, que obviaré aquí para no desvelar el final de esta obra.

Este grupo de mujeres, de joven espíritu, no pretende detenerse ahí; ya tienen pensado realizar un teatro para la fiesta de los Santos, titulado “Un muerto muy calentito”, donde se ponen en escena las cosas que sucedían antiguamente en Arriate, durante los velatorios de los difuntos, todo ello con una pincelada de humor. También para la próxima Navidad interpretarán un Belén viviente y adaptarán los Villancicos de los “Auroreros de Arriate” para cantarlos por esas fechas. Además de todo esto, ha surgido una hermosa idea: quieren ponerse en la piel de los cuentacuentos para escenificar historias a los niños de los centros educativos del pueblo, e incluso han pensado en la posibilidad de trasladarse a algún centro hospitalario, concretamente a la zona de pediatría, para sacar una sonrisa a los más pequeños.

Integrantes del grupo de teatro a las puertas del Ayuntamiento

Integrantes del grupo de teatro a las puertas del Ayuntamiento

Me reuní con ellas para que me hablasen del teatro, recogiendo las opiniones personales de cada una.

Paqui Castaño me dijo que esta experiencia le estaba aportando muchas cosas inigualables, ya que es un grupo extraordinario de mujeres, de las cuales está aprendiendo mucho; tienen un bajo nivel de alfabetización, por lo cual ponen un gran empeño en sacar adelante el teatro, cosa que a Paqui le demuestra las ganas de luchar y el ímpetu de este grupo. “Tienen gran empeño y ganas de superarse”, me comenta Paqui, “además me han ayudado mucho y siempre he tenido abiertas las puertas de sus casas”. Esta experiencia también está sirviendo para que se conozcan, no sólo del pueblo, sino más a fondo, como personas, como compañeras, como amigas… Quiere recalcar el sacrificio y la voluntad de los miembros del grupo, porque ninguna de ellas es experta en estos temas, lo hacen lo mejor que pueden y siempre con una sonrisa.

Concha López me comenta que cuando Paqui le propuso la idea, le pareció muy acertada porque ella siempre tuvo la ilusión de hacer un teatro, sueño que de niña ya vio cumplido en dos ocasiones. “Tenía ganas de llevar a cabo esta nueva etapa de mi vida, para romper un poco el hielo que supone montarse en un escenario”, me dice Concha.

Ana Ramírez habla de su experiencia diciendo que ella no pudo ir al colegio, ya que al morir su padre tuvo que cuidar ella de su hermano y ayudar a su madre en la casa, y como antes el varón era el que podía estudiar, fue su hermano el que gozó de dicha posibilidad. Ahora tiene la oportunidad de interpretar y dice estar contenta y satisfecha por verse capaz de descubrir que ella puede hacer cosas que hacen los demás. “Yo siempre he tenido el gusanillo del teatro, porque mi hermano también pertenece a un grupo de Ronda, y ahora estoy contenta con mi labor”, son las palabras de Ana.

Carmen nos cuenta que la idea de participar en el grupo de teatro le hacía mucha ilusión, y le sirve para pasar un rato agradable entre amigas. Dice que sus compañeras le ayudan mucho a la hora de interpretar, y que hace todo lo que puede con mucho cariño e ilusión. “Me gustaría seguir siempre igual, haciendo que el grupo esté a gusto y luchando para seguir adelante”, concluye Carmen.

Maruja nos cuenta que está muy contenta porque ésta ha sido una experiencia que ella no ha vivido nunca. De pequeña, en el colegio, tenía que interpretar el papel de burro o gato en un teatro, y su padre se negó; cuando le ofrecieron el de gitana, su padre tampoco quiso dadas las circunstancias que ella nos explicaba: “Mi madre falleció con las ganas de verme vestida de gitana, así que como ella ya no estaba con nosotros cuando me ofrecieron el papel, mi padre no aceptó”.

Paqui López nos dice que le encanta asistir a los ensayos, divirtiéndose mucho con esta labor y suponiendo para ella una experiencia muy gratificante y bonita. Se divierte mucho cuando tiene que ponerse en la piel de sus personajes, y aprender los diálogos es una labor a resaltar. Sus compañeras dicen que es una de las que mejor interpreta, que parece que le está sucediendo de verdad aquello que dramatiza. “Me gusta mucho el teatro y sobre todo el estar con estas compañeras; es una experiencia muy buena para todos”, dice Paqui.

Paqui Córdoba dice que cuando le comentaron si quería trabajar en el teatro, se quedó cortada, ya que no se lo esperaba, porque ella nunca había hecho algo parecido. No obstante aceptó con mucha ilusión y, como con ganas todo se consigue, ahora dice estar muy contenta. “Con los ensayos lo pasamos muy bien y nos reímos mucho, esperando que a todo el mundo le guste aquello que hacemos”, concluye.

Concepción Marín nos habla de la gran ilusión que sintió cuando le propusieron realizar el teatro. Comenta que tenía ganas de participar en una actividad como ésta, que tantas cosas les enseña y que tantos buenos momentos les ofrece. “Ahora estamos poniendo en práctica nuestro propio sueño y eso nos llena mucho”, añade Concepción.

Además de los ensayos, los nervios, la puesta en escena, y todo lo que implica el trabajar en equipo, este grupo de mujeres tiene una tradición: la merienda. Se reúnen y, durante el ensayo, se dan un respiro para merendar juntas y hablar sobre cómo van las cosas, alrededor de una “mesa camilla”. Todas las mujeres que integran el grupo han querido señalar el agradecimiento y cariño que todas tienen hacia Paqui Castaño, su directora, pero especialmente amiga, quien un día les propuso este sueño que ya se está materializando y que tantas cosas buenas les aporta. Esperan que su iniciativa sirva para que otros grupos se pongan a trabajar desde ya. También señalan que va a tener que hacerle un “monumento a sus maridos”, por la paciencia que tienen con ellas, ya que el teatro supone muchas horas y mucho esfuerzo.

Paqui me contaba que una de las cosas que más satisfecha la tiene es el hecho de que al comienzo todas tenían muy baja autoestima y poca seguridad, cosas que han cambiado con el tiempo, convirtiéndose en naturalidad y desparpajo.

En definitiva, decir que para mí ha sido un privilegio poder tener este encuentro con ellas, ya que me han transmitido las ganas de luchar y el entusiasmo que poseen. La labor de estas mujeres es digna de un aplauso, que es la mejor recompensa para un artista, ese aplauso que se da a los actores que, como ellas, se suben al escenario con el único fin de pasar un buen rato y transmitir un poco de cultura y alegría a los demás. Son autodidactas, lo que las hace más especiales, por lo cual, desde estas líneas, quiero darles mi aplauso personal de todo corazón.

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Artículo de Cristina Badillo Serrano publicado en el número 26 de la revista La Serranía en mayo-junio de 2004.

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